Como cada 12 de julio, la Iglesia celebra el día de Santa Verónica, una de las mujeres que acompañó a Cristo en el Calvario
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| Santo Rostro de Manopello, Italia. Crédito: Paul Badde |
Su figura, preservada en el tiempo a través de la tradición
cristiana, se relaciona con una de las más importantes reliquias del
cristianismo.
En la sexta estación del Vía
Crucis se recuerda como, en el camino del Calvario, una mujer
se abrió paso entre los soldados que escoltaban a Jesús y enjugó con un velo el sudor y la
sangre del rostro del Señor.
En aquel velo, conocido mundialmente como “Santa Faz” o “Velo de
la Verónica”, quedó
milagrosamente impreso el Santo Rostro de Cristo.
“Verdadero icono”
El nombre de Verónica hace referencia a este velo, ya que significa “verdadero icono”,
resultado de la combinación del adjetivo latino “verdadero” y el sustantivo
griego “icono” o “imagen”.
A esta reliquia le rodean numerosas
incógnitas y misterios que durante años han sido objeto de estudio e
investigación por parte de numerosos expertos.
Cuando se construyó la nueva Basílica de San Pedro, el manto de la Verónica fue
trasladado por Urbano VIII a una de las cuatro capillas de los pilares que
sostienen la cúpula.
El paño fue robado y vendido posteriormente de forma ilegal.
Existe un argumento que explica que dicho robo se realizó a principios del siglo XV
durante la demolición de la basílica medieval, aunque otros
expertos defienden que el robo se realizó en el saqueo de Roma.
Cabe destacar que durante años el Vaticano hizo copias del Velo de
la Verónica, las cuales fueron enviadas a iglesias y a príncipes
católicos.
Además, tras su robo fueron
muchas las especulaciones y leyendas que se erigieron en torno al manto,
provocando que numerosas iglesias de diferentes lugares y países aseguren, a
día de hoy, albergar el verdadero Rostro de Cristo.
Entre estos lugares se encuentran la Catedral de Nuestra Señora de
la Asunción de Jaén (España), el Monasterio de la Santa Faz de Alicante
(España) y el Volto Santo de Manoppello, en Italia.
¿Cuál es el
verdadero?
El periodista Paul Badde, corresponsal en Roma de EWTN, estudió el
llamado “secreto de Manoppello”, publicando posteriormente el libro titulado
‘El otro Sudario’.
El periodista explicó a ACI Prensa que los otros Santos Rostros de
Jaén y Alicante en realidad corresponden a “una pintura el primero y un paño
con la sangre del Señor el otro, guardado con motivo de su deposición de la
Cruz”.
Por lo tanto, muchos expertos señalan al Rostro Santo de Manopello como el verdadero
Manto de la Verónica, que ha sido expuesto a exigentes y
diversos estudios y exámenes con escáner digital, confirmando que sobre el
tejido no hay rastros de color ni de pigmentos.
En la actualidad todavía no se ha podido explicar científicamente la aparición
del rostro en el fino velo. Además, el rostro coincide con el
rostro de otro sudario, la Sábana Santa, y si se pone el velo a contraluz, la
luz atraviesa directamente el tejido.
La visita de Benedicto XVI
La Santa Faz o Volto Santo, situado a 200 km de Roma en un
Santuario custodiado desde 1638 por religiosos capuchinos, es visitado por
alrededor de un millón de peregrinos cada año. De hecho, el Papa Emérito Benedicto XVI lo
visitó en el año 2006.
Paul Badde explicó que se trata de “un velo hecho de un lino extremadamente
fino, fabricado con biso, (una fibra natural obtenida de los filamentos que segregan
ciertos moluscos para adherirse a las rocas), en el que aparece el rostro de
Cristo”.
“Sin embargo, es técnicamente imposible pintar este tipo de tejido,
realizado a partir de filamentos de Pinna
nobilis. No se encuentra ningún otro pigmento de pintura en el
velo. La aparición del rostro en el velo sigue siendo un misterio que destaca
lo inexplicable”.
“El velo representa la misma cara del Santo Sudario, la de Jesús
de Nazaret. Pero la Sábana Santa lo representa muerto, mientras que el velo lo
representa vivo, ¡con
las mismas heridas en el rostro!”, subrayó Badde.
Imágen “Acheropita”: no realizada por la mano del hombre
En su libro, el periodista explica que “es un velo pequeño, muy
fino y transparente, delicado como una tela de araña, con el Rostro de Cristo”.
En el año 704, el
tejido casi inmaterial fue transportado desde Constantinopla por manos
desconocidas y asegurado en Roma. Y allí, en la Basílica de San
Pedro, este tesoro permaneció durante nada menos que 820 años.
Además, asegura que hasta
2004 no se descubrió que la tela es seda de mar, un antiguo
tejido precioso que no se puede pintar y que, según los expertos, es único en
cuanto a la técnica de pintura. Y al igual que con la Sábana Santa, se han
hecho muchos intentos para exponerla como falsa, pero siempre sin éxito.
“Ambos paños -la Sábana Santa de Turín y el Sudario de Manoppello-
nos muestran así a Jesús de Nazaret como en un díptico celestial, una vez como
muerto, gravemente herido y golpeado, la otra curado y vivo. Ambos sin color, sin pintar, sin
una primera capa de imprimación y creados no por mano humana”.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI Prensa






