El evento ecuménico, que tradicionalmente se lleva a cabo al final de cada año en una ciudad europea, inundó las calles de la ciudad italiana de jóvenes de toda Europa
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| Ecclesia |
Esperado y deseado, el 43ª Encuentro Europeo de Jóvenes organizado por
la Comunidad de Taizé se
pudo por fin realizar en la ciudad italiana de Turín. Este pasado fin de semana, más de 700 jóvenes
provenientes de toda Europa (y algunos de países lejanos como Egipto, Indonesia
y Estados Unidos), han podido viajar a
Turín para vivir cuatro días de oración, reflexión y acogida.
Muchas familias y algunas congregaciones religiosas han abierto sus casas a los jóvenes demostrando, una
vez más, la cálida acogida de los italianos. El
evento ecuménico, que tradicionalmente se lleva a cabo al final de cada año en
una ciudad europea, llenó las calles de la ciudad de jóvenes de toda
Europa. Esta 43ª edición estaba prevista
originalmente en el 2020, pero se pospuso un año más tarde hasta diciembre de
2021, debido a la pandemia de la covid-19.
Sin embargo, la variante Omicron obligó a la Comunidad de Taizé y a la
diócesis de Turín a dividir el evento en dos partes: la primera tuvo lugar a
finales de diciembre, como es costumbre, pero en un formato mixto (online y
presencial) que involucró solamente a un número muy limitado de participantes.
En esta segunda fase han llegado jóvenes de varios
países europeos, incluidos Ucrania y Rusia, pero también de Egipto o Estados
Unidos. El programa del evento ha incluido
tres momentos de oración y algunas actividades en las parroquias locales, talleres sobre temas culturales, artísticos, sociales
y espirituales, así como también algunas visitas a lugares significativos de la
ciudad de Turín.
“Esta noche es una gran alegría estar aquí en Turín
para esta nueva etapa de la peregrinación de confianza en la tierra, un
encuentro europeo que se celebra en un momento del año inusual. A causa de la pandemia, nuestros planes se han visto
alterados. Durante dos años consecutivos, el
encuentro europeo no ha podido celebrarse como hubiéramos deseado. Por eso,
junto con los responsables de las Iglesias de aquí, hemos querido invitaros a
venir ahora a Turín, y la presencia de jóvenes de Europa es una buena noticia que nos alegra mucho, ¡e incluso
ha venido un grupo de Egipto! Me gustaría saludarles especialmente”, dijo el Hermano Alois, prior de la comunidad
durante la primera gran oración de la noche.
Se podían ver tres cosas muy claras durante la
oración, tres sonrisas: la de
los hermanos de Taizé que por fin volvían a ver jóvenes durante el Encuentro
Europeo, las de los mismos jóvenes que se volvían a reencontrar y la de la
ciudad de Turín que llevaba mucho tiempo esperando ese momento.
“En todo lo que desgarra nuestra humanidad, ante las
terribles consecuencias de la guerra y la violencia, queremos hacer todo lo posible para testimoniar juntos
que nos necesitamos unos a otros”,
dijo el Hermano Alois el pasado jueves abriendo el Encuentro.
El viernes empezaba la jornada en las parroquias
locales con una pequeña oración y un intercambio en pequeños grupos: jóvenes de
Polonia, Hungría, Alemania, España se juntaban para reflexionar sobre varios
temas: los problemas de la Iglesia, el futuro de
la sociedad tras la pandemia, el tema del cuidado de la casa común etc…por la
tarde muchos jóvenes se acercaron a los talleres y por la noche otra vez en la
Iglesia de San Felipe Neri rezando juntos.
“Para esperar que crezca la paz entre los
pueblos, no permitamos que se perpetúen entre
nosotros las divisiones heredadas del pasado. Busquemos
la comunión visible de la Iglesia. Este es
un testimonio urgente en medio de las divisiones y polarizaciones de nuestro
tiempo”, dijo el prior de la comunidad en su
segunda reflexión.
Ya el sábado, penúltimo día del
encuentro, los jóvenes se reunieron por la tarde en los jardines del Palacio
Real para celebrar juntos una “Fiesta de las Naciones”: tras recoger la cena se
pudo ver unas
chicas de Ucrania cantar y pedir un minuto de silencio por las víctimas de la
guerra, y así sucesivamente Alemania, Lituania y hasta un grupo de jóvenes
de Egipto hizo muestra de sus habilidades artísticas.
Tras una larga tarde empezaba
la última gran oración y el Hermano Alois subrayó que esta "peregrinación
de confianza", con paradas en distintas partes del mundo […] nos
recuerda que somos peregrinos por nuestra propia existencia: como el propio
Jesús, nuestra patria no es de este mundo”.
El próximo Encuentro Europeo, a
finales de año, se celebrará en Rostock (Alemania), en la costa del mar
Báltico, “en
una región en la que se nos espera desde hace tiempo: las
diferentes iglesias cristianas y las autoridades civiles nos invitan y preparan
una cálida acogida”.
Por Santiago Tedeschi Prades






