Los monjes han explicado que han sido acogidos en la hospedería del monasterio benedictino femenino de Santa María, en la cercana localidad de Aranda de Duero
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| Un monje del Monasterio de Santo Domingo de Silos (España). Crédito: Abadía de Santo Domingo de Silos |
Por primera vez desde 1835, los
monjes del Monasterio de Silos, origen del canto gregoriano en España, se han
visto obligados a abandonar el recogimiento de sus celdas. Esta vez no ha sido
por decisión política de los enemigos de la Iglesia, sino por precaución ante
el fuego.
Al menos ocho edificios del
pueblo han sido destruidos por el paso de las llamas que están arrasando los
terrenos circundantes a la localidad de Santo Domingo de Silos, y más de 500
personas han sido desalojadas.
En declaraciones a ACI Prensa,
los monjes han explicado que han sido acogidos en la hospedería del monasterio
benedictino femenino de Santa María, en la cercana localidad de Aranda de
Duero.
Dado que el
convento en sí no ha sido afectado por las llamas, las autoridades han
permitido volver en la mañana de este lunes a cuatro monjes al monasterio para
atender la hospedería.
Los monjes han mostrado su
preocupación por los vecinos del pueblo, que también se han visto obligados a
salir de sus casas, y su desolación por los destrozos causados por el fuego
tanto en el pueblo como en el entorno natural y los negocios agrícolas y
ganaderos.
Desamortización de Mendizábal
La salida de los monjes de su
cenobio no sucedía desde que el poderosísimo ministro Juan Álvarez de
Mendizábal puso en marcha un proceso de expropiación forzosa de los bienes
eclesiásticos, para poder sostener la guerra contra los tradicionalistas carlistas
frente a los liberales partidarios de Isabel II.
La llamada Desamortización
incluyó la expulsión de toda orden religiosa que no se dedicara directamente a
la caridad y, contra el argumento esgrimido para su puesta en marcha, ni
recaudó los fondos pretendidos ni propició un reparto de tierras. Más bien
impulsó el latifundismo, en especial en el sur de España.
Presencia monacal desde hace más
de un milenio
Los orígenes del monasterio se
remontan a un documento del año 954 en el que se nombra por primera vez el
entonces conocido como Monasterio de San Sebastián de Silos.
Debido a la acción violenta de
Almanzor, el monasterio cayó en desgracia hasta la llegada del monje Domingo
Manso que había sido prior del monasterio de San Millán de la Cogolla en La
Rioja.
Bajo su dirección, se construyó
la iglesia románica y un claustro que aún perdura. A su muerte, el monasterio
tomó su nombre. Allí fue bautizado en 1170 el que luego sería reconocido como
Santo Domingo de Guzmán.
En el siglo XVIII se sustituyó la
iglesia románica por una barroca de cruz griega, que es la que aún existe y un
nuevo claustro.
La Desamortización de Mendizábal
supuso, además de la expulsión de los monjes, la pérdida de un importante
patrimonio artístico religioso y de su archivo histórico. Casi medio siglo
después, en 1880 un grupo de monjes benedictinos expulsados de Francia llega al
monasterio y restaura su vida de oración y trabajo.
Desde entonces, este monasterio
ha sido el origen de varias fundaciones en España, incluida la de la abadía de
la Santa Cruz en el Valle de los Caídos.
En 1970 un pavoroso incendio lo
redujo a cenizas. Los trabajos de restauración dejaron el monasterio
prácticamente como se puede contemplar en la actualidad.
Por Nicolás de Cárdenas
Fuente: ACI Prensa






