El tiempo que los cristianos empleamos para preparar los misterios centrales de la fe (Pasión, Muerte y Resurrección), la Cuaresma, es propicio para profundizar en la conversión personal y una ocasión especial para obtener una indulgencia plenaria
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| Imagen referencial. Crédito: Ranyel Palma / Cathopic |
La Iglesia Católica explica en su
Catecismo que la indulgencia consiste en “la remisión ante Dios de la pena
temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa". Esta se
consigue por mediación de la Iglesia cuando "un fiel dispuesto" cumple
"determinadas condiciones".
La Iglesia es la que
"distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de
Cristo y de los santos”, expone el Catecismo.
Estas indulgencias pueden ganarse
para uno mismo o ser aplicadas por el alma de un difunto, pero nunca por
alguien vivo. Se distingue además entre las parciales y las plenarias.
En la Constitución
Apostólica Indulgentiarum
Doctrina, el Papa San Pablo VI aseguró que “cuando los fieles ganan las
indulgencias en sufragio de los difuntos, realizan la caridad de la forma más eximia,
y al pensar en las cosas sobrenaturales trabajan con más rectitud en las cosas
de la tierra”.
Cabe recordar que solo se puede
ganar una indulgencia plenaria por día, mediante tres vías.
1. Meditar el Vía Crucis
El Manual de Indulgencias recoge
que se puede obtener indulgencia plenaria mediante el rezo personal del Vía
Crucis o uniéndose con piedad "al que practica el Sumo Pontífice y que es
retransmitido por la radio o la televisión".
Para ello es necesario que se
realice "ante las estaciones del Vía Crucis legítimamente erigidas",
para lo que es preceptivo que haya 14 cruces, a las que se pueden añadir
cuadros o imágenes representativas de las estaciones.
Para obtener la indulgencia
plenaria, "se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y
Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los
misterios de las estaciones" y "elpaso de una estación a otra",
al menos de quien dirige el rezo si no fuera oportuno que lo hiciera toda la
asamblea.
En el caso de aquellos que no
pudieran hacerlo físicamente, se indica que "los impedidos legítimamente
pueden adquirir la misma indulgencia, si pasan algún tiempo, por ejemplo, al
menos un cuarto de hora, leyendo y meditando sobre la Pasión y Muerte de
Nuestro Señor Jesucristo".
2. Rezar el Santo Rosario
Para ganar la indulgencia debemos
rezarlo con devoción en una iglesia, oratorio, en familia, en una comunidad
religiosa o en una asociación de fieles, y en general, “cuando varios de los
fieles se reúnen con algún propósito honesto”, menciona el manual.
Para obtener la indulgencia
plenaria se establece que "basta el rezo de sólo una cuarta parte del
Rosario; pero las cinco decenas deben rezarse seguidas". A esta oración
vocal "hay que añadir la piadosa meditación de los misterios".
El Manual de Indulgencias también
detalla que "en el rezo público, los misterios deben enunciarse de acuerdo
con la costumbre admitida en cada lugar; en el rezo privado, basta con que el
fiel cristiano junte a la oración vocal la meditación de los misterios".
3. Adoración Eucarística
El Manual de Indulgencias de la
Penitenciaría Apostólica establece que puede lucrar la indulgencia plenaria
cualquier cristiano que "visite el Santísimo Sacramento para adorarlo por
espacio de media hora por lo menos", sin mayores especificaciones que las
generales.
Además, también es posible
obtenerla al recitar el Jueves Santo, tras la Misa de la Cena del Señor, las
estrofas del himno "Tantum ergo" ante el Santísimo Sacramento
expuesto de forma solemne.
4. Leer o escuchar las Sagradas
Escrituras
El Manual de Indulgencias también
recoge la concesión de la plenaria para quien "lea la Sagrada Escritura
con la veneración debida a la palabra divina y a manera de lectura espiritual
por espacio de media hora, por lo menos". Si por causa razonable no es
posible leer, se aplica también "si el texto de la Sagrada Escritura es
leído por otra persona o se escucha a través de un aparato de audio o de
vídeo".
Condiciones para lucrar la
indulgencia
Para ganar la indulgencia
plenaria hay que cumplir además tres condiciones: confesión de los
pecados, recibir la Sagrada Comunión y orar por las intenciones del Santo
Padre.
Esta oración, indica el Vaticano,
“queda a elección de los fieles, pero se sugiere un ‘Padrenuestro’ y un
‘Avemaría’”.
El Vaticano precisa, además, que
“es conveniente, pero no necesario, que la confesión sacramental, y
especialmente la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del Papa, se
hagan el mismo día en que se realiza la obra indulgenciada; pero es suficiente
que estos sagrados ritos y oraciones se realicen dentro de algunos días (unos
veinte) antes o después del acto indulgenciado”.
“Para varias indulgencias
plenarias basta una confesión sacramental, pero para cada indulgencia plenaria
se requiere una distinta Sagrada Comunión y una distinta oración según la mente
del Santo Padre”, añade.
Fuente: ACI Prensa






