El escritor Claudio de Castro muestra una solución sencilla, un simple gesto que ha cambiado muchas vidas y entornos y trabajos, y familias
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| P Deliss / GODONG |
«Con tus oídos oirás detrás de ti
estas palabras: «Ese es el camino, id por él», ya sea a la derecha, ya a la
izquierda».
Isaías 30
Esta mañana como de costumbre
entré un rato a las redes sociales. Me gusta mucho Twitter porque me
entero de las noticias, los últimos acontecimientos y lo que ocurre en nuestra
Iglesia y el mundo.
Sigo a muchos sacerdotes y
descubro en ellos su humanidad pero más a Cristo que vive en ellos.
También sigo grupos de la Iglesia
y evangelizadores que anhelan llevar el Evangelio usando Internet.
No necesitas navegar mucho para
percibir de inmediato algunas diferencias de opiniones y divisiones. Son
evidentes.
Soy católico, ¿qué debo hacer?
¿Subo comentarios? ¿Participo de las discusiones? Muchos prefieren permanecer
callados. ¿Y yo?
Aprendamos de los santos
La Iglesia ha pasado tiempos muy
difíciles. A algunos, como a san Francisco de Asís, les tocó vivir tiempos
caóticos en la Iglesia, al punto que Jesús le habló a Francisco y le pidió:
«Francisco, repara mi
iglesia; ¿no ves que se hunde?».
¿Qué hizo Francisco? Al principio
pensó que se trataba de reparar la iglesia de San Damián, pero con el tiempo
comprendió que era toda la Iglesia universal. Y se lanzó en la búsqueda de Dios.
Amó, perdonó, fue compasivo,
buscó la pobreza, experimentó el santo abandono.
¿Cómo pudo? Vivió el Evangelio en
su radicalidad y siguió a Cristo «pobre y desnudo», como explica san
Buenaventura, teólogo y sacerdote franciscano, en su famosa biografía de san
Francisco de Asís.
¿Te atreves a amar?
Te muestro una solución sencilla,
amable lector. He visto cómo un simple gesto, «amar», ha cambiado muchas vidas
y entornos y trabajos, y familias. ¿Por qué no lo intentas? Chiara Lubich, la
fundadora del Movimiento de los Focolares decía:
Hay que amar de primero.
Amar aunque no nos amen.
Amar a todos.
Me parece que era san Juan de la
Cruz quien decía:
«Pon amor donde no hay amor, y
sacarás amor«.
Me encantan estas palabras de
Jesús: «Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a
conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo
en ellos» (Juan 17, 26).
La respuesta a la pregunta es muy
sencilla: «Debes amar».
Si amaramos, todo sería
diferente.
Pero, ¿bastará amar?
Dicen que las palabras mueven
pero el ejemplo arrastra.
Si amas podrás iluminar el camino
a otros y ellos a más y así el amor se expandirá, crecerá y nos llenará a
todos.
El mejor ejemplo de actualidad
está en la obra de misericordia emprendida por la Madre Teresa de Calcuta.
Imagina solo por un momento un
mundo en el que todos se amen y no existan disputas ni odios. Sería un
lugar increíble para vivir.
Para esto Dios nos enseñó sus
mandamientos grabados en piedra y Jesús nos dejó uno más, que estaba incluido
en todos.
Juan 13
Ama y Dios hará lo demás.
Me encanta leer la vida de los
santos. Ellos tenían muchas virtudes y por supuesto, también defectos.
Eran como tú y yo, excepto por
sus grandes anhelos de santidad, el aceptar siempre en todo momento la santa
voluntad de Dios que es perfecta, y el amar a todos.
Ahora que lo sabes, haz igual:
ama y vive el Evangelio.
¡Dios te bendiga!
Claudio de Castro
Fuente: Aleteia






