La capilla de Loreto, en Santa Fe, Nuevo México, es el hogar de una obra de carpintería excepcional que nadie se explica
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La
escalera de la Capilla de Loreto, en Santa Fe, Nueva México, es conocida por
tres misterios:
1. Nadie sabe quien la construyó.
2. ¿Cómo se mantiene la estructura sin un soporte central?
3. ¿Cuál es el origen de la madera? Aunque se sabe que es madera de abeto, no se ha podido determinar de qué subespecie se trata, ni cómo llegó la madera a la capilla.
En 1852, por orden del obispo de Santa Fe, Jean Baptiste Lamy, se
construyó la Capilla de Nuestra Señora de la Luz (inspirada en la
Sainte-Chapelle de París), que estaría al cuidado de las Hermanas de Loreto,
quienes llegaron al lugar desde Kentucky para fundar allí una escuela para
niñas.
Un problema inesperado
Cuando la capilla estuvo lista, los constructores se encontraron
con un problema inesperado: No pudieron poner una escalera que llevase desde la
nave principal hasta arriba, al segundo piso, donde se ubicaba el coro. Se
trataba de un error de diseño del arquitecto del edificio, Antonio Mouly, quien
murió antes de poder solucionarlo.
Cuando las monjas intentaron construir una, los constructores les
dijeron que sería imposible, y que una escalera normal tomaría demasiado
espacio, por lo que se les recomendó, más bien, derribar el coro.
Fue entonces cuando las monjas decidieron rezar una novena a San
José, patrono de los carpinteros, pidiéndole una solución.
La novena a San José lo
solucionó todo
Al terminar la novena, según testimonios que han pasado de
generación en generación desde mediados del siglo XIX, se apareció un hombre a
la puerta de la capilla, afirmando que él podría construir la escalera, bajo
una condición: que se le concediese total privacidad.
Así, el extraño se encerró en la capilla durante tres meses, con
una sierra, una escuadra y otras pocas herramientas, y desapareció apenas la
obra estuvo terminada, sin siquiera haber recibido el pago por sus servicios.
La escalera, de seis
metros de alta, da dos vueltas completas hasta llegar al coro. Fue construida
sin ningún tipo de clavos ni cola, y carece de cualquier soporte central.
Por ello, se dice que la
construcción es «imposible», y que debería haber colapsado en el momento en el
que alguien la utilizase por primera vez, aunque se supone que la espiral
central de la escalera es lo bastante estrecha para servir, ella misma, como
apoyo central.
En todo caso, la
escalera original no estaba sujeta a ninguna pared o puntal, hasta que en 1887,
diez años más tarde, se añadió la barandilla (que tampoco tenía) y la espiral
exterior se sujetó a un pilar cercano.
La historia asegura
que nunca se ha resuelto de forma satisfactoria el misterio de la
identidad del carpintero.
Ni siquiera existen
registros que ayuden a descifrar de dónde sacó la madera, pues no hay ningún
reporte de entrega de material. Nadie vio tampoco, durante esos meses, a
ninguna persona entrar o salir de la capilla durante el tiempo de la
construcción.
Como el carpintero se
marchó antes de que la Madre Superiora pudiera pagarle, las Hermanas de Loreto
ofrecieron una recompensa. Querían conocer al autor. Nadie la reclamó nunca.
Así, se suele atribuir la autoría de esta obra al propio san José.
Daniel Esparza
Fuente: Aleteia






