Poco se habla de la salud del alma y se nos olvida que con ella se sostiene la salud del cuerpo; es momento de dedicarle tiempo a lo que pocas veces atendemos...
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| Luckyraccoon | Shutterstock |
La salud del cuerpo se ha
convertido en una obsesión occidental. Cientos de recursos se ponen hoy a la
mano de las personas para que lleven a cabo una «vida saludable» y en armonía
con la naturaleza.
Una vida que dure cien años, o
más. ¿Para qué? Para viajar, hacer relaciones, conocer culturas exóticas, tener
amigos, buscar lo mejor de lo mejor…
Poco se habla, sin embargo,
de la salud del alma, misma que sostiene la salud del cuerpo. Un alma
carcomida no puede ser sustento de un cuerpo usado para el bien, desgastado
para el bien.
Sobre este particular,
considerando el cuerpo como un regalo de Dios y templo del Espíritu Santo, Fray
Ed Broom ha compartido algunos consejos importantes para estos tiempos en los
que comienzan las vacaciones.
Evitar la calumnia y las habladurías
Seremos juzgados en la misma
medida que juzgamos. Jesús dice que de la abundancia del corazón habla nuestra
boca.
Si el hábito formado es estar con
chismosos, hay que cambiar, hay que evitar frecuentarlos. Los pecados de la
lengua ensombrecen nuestra vida e impiden la virtud.
Usar la vestimenta adecuada
Que nunca seamos ocasión de
pecado para otros. Somos embajadores de Cristo, desde el bautismo estamos
investidos por la gracia.
Debemos vestir en consecuencia.
Cuando decimos vestir adecuadamente, no nos referimos solo al momento de ir a
la Iglesia, como si fuera el único lugar en el que se debe vestir con decoro y
modestia, sino en todo tiempo y lugar. Nunca olvidemos: somos cristianos 24/7.
Evitar las malas compañías
San Pablo dice que las malas
compañías corrompen la moral. El proverbio expresa sucintamente esta verdad:
«Dime con quién andas y te diré quién eres».
No tenemos que ser científicos
para saber que tenemos la tendencia a imitar a nuestros amigos y
nuestros asociados.
Reza por la gracia de encontrar
un amigo o dos que sean nobles, puros, honestos; que trabajen duramente su
cristianismo.
La sabiduría del Antiguo
Testamento nos enseña que quien encuentra un verdadero amigo, encuentra un
tesoro.
Cuidar la mirada
Otro refrán a propósito de este
concepto es: «La curiosidad mató al gato».
Peor aún, los ojos errantes del
rey David resultaron en adulterio con Betsabé, y, finalmente, incluso mataron a
su marido, el valiente y honesto soldado Urías, el hitita. El santo Job afirma:
«He hecho un pacto con mis ojos: no mirar a una mujer». Por último, Jesús
exclama: «Bienaventurados los puros de corazón; ellos verán a Dios».
En un mundo con abundancia de
imágenes impuras, hoy más que nunca necesitamos practicar la estricta custodia
de los sentidos, ¡especialmente de la vista!
Evitar el exceso de alimento
La gula es uno de los siete
pecados capitales y consiste en un deseo desordenado de comer y
beber. Muchos problemas de salud son el resultado de malos hábitos
alimenticios.
También, la gula, la lujuria y la
pereza a menudo trabajan juntos como un equipo que nos lleva al pecado
real.
¿Quieres un remedio? ¡Aquí
está! Orar por un hambre auténtica de Jesús, el Pan de Vida. En el Padre
nuestro rezamos: «danos hoy nuestro pan de cada día».
Esto se puede interpretar de una
manera sacramental, como el hábito deir a Misa todos los días y recibir a
Jesús en la Santa Comunión, el verdadero Pan de Vida. Él nos ayudará a
subordinar los deseos del cuerpo a la orden de la voluntad.
Haz oración
Decía San Francisco de Asís «yo
necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco», así que en
estas vacaciones, no hace falta gastar lo que no se tiene, ni es estrictamente
necesario salir de viaje.
Encomiéndate a la Virgen María,
que es la vía más corta para llegar a Jesús, pon en sus manos tus días de
descanso.
Jaime
Septién - Mia Schroeder
Fuente: Aleteia






