Cuando la discrepancia lleva a la crispación, importa el amor con que se vive, la forma de aceptar al diferente en su manera distinta de ver los hechos
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La
verdad completa de las cosas solo la ve Dios. Cada uno guarda su pedazo, como
lo más verdadero.
Es su mirada la que interpreta los hechos. Les
pone color y sombras. Le da vida a lo que observa.
Es su verdad, en ese momento en el que todo
ocurrió. Sus olores, sus sentimientos. Según su parecer lo cuenta todo, según
sus ojos.
Así pinta el pintor su presente, o su pasado. No le importa la
verdad objetiva y única.
Es su historia diferente a la que otros han contado estando
también presentes en el mismo momento, en el mismo lugar.





