A día de hoy este matrimonio afirma seguir abierto a la vida, algo que, según dicen, “nos fortalece como matrimonio y como familia”
Estar
abiertos a la vida aunque los médicos les declararan infértiles. Esto es lo que
hicieron Antonio Mínguez y Yolanda Nevares al enterarse de esta noticia,
que les cayó como un jarro de agua fría, al poco tiempo de casarse.
Trece años han pasado de aquel momento y ahora este matrimonio tiene cinco hijos, todos ellos adoptados, de los cuales los tres pequeños son discapacitados pues así lo decidieron los padres al iniciar el proceso. Esta es a la fertilidad a la que Dios les llamaba.
Trece años han pasado de aquel momento y ahora este matrimonio tiene cinco hijos, todos ellos adoptados, de los cuales los tres pequeños son discapacitados pues así lo decidieron los padres al iniciar el proceso. Esta es a la fertilidad a la que Dios les llamaba.







