Una milagrosa aparición
que ha hecho a Caravaca de la Cruz un lugar universal
Un
rey árabe preguntó a un sacerdote cuál era su oficio. Al responder que su labor
era celebrar misa, el rey de la taifa mandó traer lo necesario para que el
sacerdote lo hiciera. Quería satisfacer su curiosidad y saber en qué consistía
ese ritual cristiano.
El
sacerdote dijo que necesitaba un crucifijo y en ese mismo momento aparecieron
dos ángeles que, transportando el Lingnum crucis lo colocaron sobre
el altar. Se trataba de una reliquia de la cruz donde Jesucristo fue
crucificado y que originalmente pertenecía al primer patriarca de Jerusalén.







