Alzacuellos
y sotana
De
un tiempo a esta parte cada vez que veo a una monja o a un cura por la calle me
paro a saludarlos y a agradecerles su labor. Las monjas sonríen abiertamente y
te dan las gracias, los curas son más de asentir. La semana pasada vi a uno de
la old school con sotana y alzacuellos cerca de la catedral, me corté
un poco ante tanta solemnidad pensando que quizá fuera el obispo o alguien de
un poco más arriba que un cura de barrio, no le vi solideo ni cordones ni nada
de violeta y allí me acerqué, maletín en mano y con la corbata floja de vuelta
del juzgado, «buenos días, padre, y muchas gracias por su labor y por hacerla
tan visible, ya no se ven curas como usted y es una pena» el hombre me miró y
miró su reloj «tienes tiempo para una café» me preguntó, «Claro que sí».






