Hay
algo tan importante como el saber dar: saber recibir
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| Shutterstock | marripopins |
¡Felices beneficiarios del don de la vida! La
primera parte de nuestra existencia pasa por recibir. Toda nuestra infancia,
nos beneficiamos de los innumerables cuidados que necesita nuestra debilidad:
cuidados corporales sin los cuales un bebé no puede sobrevivir, cuidados
afectivos para ensanchar el corazón, cuidados espirituales y don de la gracia
sacramental que nos introduce en Cristo.
A lo largo de
nuestro desarrollo, aprendemos a compartir, ¡aunque no sin llantos de enfado ni
gestos de acaparamiento o negativas sin rodeos! Este aprender a dar exige
muchas repeticiones antes de convertirse en algo más fácil.
La pareja que
se forma pasa por las mismas etapas. En el impulso inicial, cada uno busca colmar
al otro con su amor.







