«Se han de cuidar los pueblos y sus ritmos vitales, se ha de hacer atractiva la vida en un medio que es esencial», señalan desde el Movimiento Rural Cristiano y el Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos
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| Incendio en la provincia de Orense estos días, Foto: EFE/Brais Lorenzo |
«Se han de cuidar los pueblos y sus ritmos vitales, se ha de
hacer atractiva la vida en un medio que es esencial. Cada verano lo recordamos
con el rojo resplandor de los bosques y tierras de cultivo que arden. El mundo
rural ha sido abandonado y vaciado durante décadas, y ese fuego atroz no se
apaga en verano: se apaga el resto del año con unas políticas adecuadas de
desarrollo y de gestión positiva del territorio», afirmaba recientemente un
comunicado del Movimiento
Rural Cristiano y del Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos al hilo
de la oleada de incendios que arrasa España desde hace semanas.
Para ambas realidades de Iglesia vinculadas a Acción
Católica, uno de los propulsores del fuego «es el abandono del mundo rural»,
porque «en unos pueblos con una población menguante vemos que se abandonan
tierras y que dejan de cultivarse y de gestionarse adecuadamente».






