Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio desde el 1 de julio, recomienda establecer itinerarios para los interesados en volver a la Eucaristía, aunque aclara que quizá solo deban contar con «una mayor presencia en comunidad»
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| Foto: CNS/Lola Gómez |
«Existen limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad» de
las personas divorciadas que viven en una nueva unión. Es una de las respuestas
que ha proporcionado el Dicasterio para la Doctrina de la Fe a las preguntas
sobre «la administración de la Eucaristía» a este tipo de fieles que el 13 de
julio planteó el cardenal Dominik Duka, arzobispo emérito de Praga, en nombre
de la Conferencia Episcopal Checa. Las respuestas, firmadas por el
cardenal Víctor Manuel Fernández, datan del 25 de septiembre, el
mismo día que el nuevo prefecto pidió permiso al Papa para difundir las
respuestas de Francisco a las dubia sobre el Sínodo que le planteaban
cinco cardenales.
Según Doctrina de la Fe, las Iglesias particulares deben
contemplar para las personas divorciadas que se involucran posteriormente en
otra relación sentimental un acompañamiento que «no termina necesariamente con
los sacramentos, sino que puede orientarse hacia otras formas de integración en
la vida de la Iglesia». El dicasterio propone como alternativas «una mayor
presencia en comunidad, participación en grupos de oración o participación en
diversos servicios eclesiales».







