«Para ir
hacia el Señor necesitamos siempre una guía, un diálogo. No podemos hacerlo
solamente con nuestras reflexiones», asegura el Papa emérito Benedicto XVI»
Es frecuente
que la gente se acerque a los sacerdotes para pedir un consejo o una
orientación. Porque en nosotros ven la posibilidad de obtener luz, sobre una
situación difícil, o sobre una decisión trascendente.
A uno como sacerdote le llena de satisfacción poder ayudar a estas personas, darles paz, sosiego y una esperanza.
Pero una cosa es pedir consejo, y otra es tener un director espiritual. Lo primero es algo ocasional; lo segundo es algo habitual. Lo primero puede ser con quien se tenga a la mano en ese momento; lo segundo, con alguien con quien se mantiene un diálogo constante.
Hoy día se habla mucho del “coaching” como un método de asesoría para acompañar y entrenar a una persona o a un grupo en una habilidad concreta.






