El perdón de los pecados es un don gratuito de Dios. Ese perdón supone que uno reconoce su propio pecado y que se duele sinceramente por haber actuado contra Dios
El
dolor ante los pecados que uno ha cometido puede ser de dos tipos: imperfecto o
perfecto. El dolor imperfecto se llama dolor de atrición. El dolor perfecto se
llama dolor de contrición.
La explicación de los mismos fue elaborada a lo largo de los siglos y madurada de modo especial durante el Concilio de Trento.
¿En qué consiste el dolor imperfecto o atrición? Veamos cómo viene explicado en el “Catecismo de la Iglesia Católica”:
“La contrición llamada ‘imperfecta’ (o ‘atrición’) es [...] un don de Dios, un impulso del Espíritu Santo. Nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador.






