No escucho el discurso que creo conocer. No me dejo
sorprender porque ya he prejuzgado en mi corazón
Hoy Jesús me invita a darle mi sí a Dios.
Me habla y yo le escucho: ¿Qué
os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: – Hijo,
ve hoy a trabajar en la viña. Quiere que trabaje en la viña,
como en la parábola de la semana pasada. Me busca. Me pregunta. Se acerca. Soy
su hijo y quiere que esté con Él. Y yo quiero seguir sus pasos. Lo quiero. Pero
no escucho.










