Eucaristía y generosidad
La generosidad es la virtud
de las almas grandes, que encuentran la satisfacción y la alegría en el dar más
que en el recibir. La persona generosa sabe dar ayuda material con cariño y
comprensión, y no busca a cambio que la quieran, la comprendan y la ayuden. Da
y se olvida que ha dado.
El dar ensancha el corazón
y lo hace más joven, con mayor capacidad de amar. Cuanto más damos, más nos
enriquecemos interiormente.
¿Con quién tenemos que ser
generosos? Con todos. Con Dios. Con los demás, sobre todo con los más
necesitados.






