Según una antiquísima tradición, atestiguada ya en
la Traditio Apostolica (año 215), atribuida a San Hipólito
de Roma, los cristianos llevaban rosas y lirios como ofrenda al altar
Lo primero que
hay que decir es que las flores en el altar tienen una función de ornamentación
(así como los cirios, el mantel, el incienso, etc.), es un modo de honrar a
Cristo, pues, el altar es Cristo. Secundariamente, también honrar a sus miembros más gloriosos, que son los mártires, cuyas reliquias están depositadas en el altar, es decir, la Iglesia triunfante, Esposa de Cristo.
Relaciónese esto con la corona de flores de naranjo que llevaba la novia en el matrimonio, y por qué no, con el mismo Cristo, ya que, por ejemplo, en el rito bizantino, también el esposo es coronado.






