Entrevista con el padre Ignacio Doñoro, fundador del
Hogar Nazaret en la selva peruana
En Bogotá, vio también a muchos menores vagando por las calles, drogándose con pegamento. Conoció a chicos que se ganaban la vida ingiriendo gasolina, para luego encenderla en sus bocas, y así poder llamar la atención y pedir unas monedas en los semáforos. Sufrió lo indecible al entrar en contacto con estos niños sometidos a abusos de todo tipo.






