Sufre una holoprosencefalia que no debería permitirle ni respirar, pero esta niña ha roto todas las estadísticas y los pronósticos. Sus padres comparten su historia en 'ECCLESIA'
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| Ecclesia |
Su vida era científica y
clínicamente imposible, desde que en el embarazo unas pruebas le detectaron una
holoprosencefalia. Loreto, nació prematuramente a las 30
semanas de gestación con una malformación en el cerebro, y cada segundo de su
vida sigue asombrando a los médicos. Ya ha cumplido tres meses, y ha visitado
el plató de ‘ECCLESIA’ en TRECE (domingos a las 13 h) en los brazos de sus
padres, que han contado su historia.
“Su vida es un milagro. El
diagnóstico era que la niña no naciera o que, si lo hacía, no viviera más que
unos minutos”, explica Israel Coronado, el padre de Loreto. Con esta
enfermedad, el cerebro del embrión no se divide en los dos hemisferios,
causando una malformación importante. “Además en las ecografías de Loreto iba cada vez peor”,
explica María Moreno, su madre. Debido al estado de desarrollo de su tálamo, ni
siquiera sabían si iba a poder respirar. “Nos llegaron a decir que iba a vivir
segundos”. Esos
primeros segundos sumaron minutos, que se convertirían en horas, días, y ahora
ya tres meses.






