«El principal valor de Sijena es que se trata de un
monasterio vivo»
Así
comienzo mi visita turística con los grupos que cada sábado acuden a conocer
este monumento del que tanto se habla últimamente.
Los
turistas, que han venido con los ánimos encrespados por la agitación política y
mediática que suscitan las noticias sensacionalistas referentes a Sijena,
perciben muy pronto la singularidad del cenobio monegrino.
En
cuanto traspasamos el pórtico donde campea la cruz de Malta nos recibe un
acogedor silencio que, sin embargo, está lleno de rumores de vida.






