El corazón del Papa no se aleja de Ucrania tampoco en esta ocasión, y piensa en las lágrimas de María que son “signo del llanto de Dios por las víctimas de la guerra” que está destruyendo “no sólo” ese país
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| Vatican News |
Tenemos tanta necesidad de
llorar, y no debemos avergonzarnos de hacerlo, porque las lágrimas son un don,
a veces una gracia, una liberación del corazón. Llorar significa “abrirse”,
abrise al Amor que nos abraza. Lo dijo el Papa Francisco pensando en las
lágrimas derramadas por la Madre de Dios, al recibir a la Comunidad Pastoral de
Nuestra Señora de las Lágrimas. “Las lágrimas de María son el signo del llanto
de Dios por las víctimas de la guerra que lo destruye todo”.
María siguió a su Hijo en todo,
incluso en la santidad de los sentimientos, las emociones, hasta en la risa y
el llanto, por eso “las lágrimas de María son un reflejo de las lágrimas de
Jesús”. El Santo Padre Francisco, al recibir a la Comunidad Pastoral de Nuestra
Señora de las Lágrimas de Treviglio en la mañana del sábado 23 de abril, meditó
sobre las lágrimas de María, la primera discípula del Señor: lágrimas de
alegría cuando dio a luz a Jesús, lágrimas amargas cuando, al final, lo siguió
a lo largo del camino doloroso, y cuando estuvo a los pies de la cruz.






