La inclusión en las listas de Bildu de terroristas que ya han cumplido condena ha generado un intenso debate político. Frente al dolor surge la justicia restaurativa, que ha sanado a víctimas como al ex guardia civil José Aguilar
![]() |
| El ex guardia civil durante una charla en un colegio de Pamplona. Foto cedida por José Aguilar |
¿Un terrorista condenado por delitos de sangre puede ser elegido como
representante democrático tras haber saldado ya sus deudas con la justicia?
Este es uno de los debates más polémicos que han suscitado las elecciones
autonómicas y locales que se celebran este domingo, 28 de mayo. La controversia
viene de lejos, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solicitó el
apoyo de Bildu para poder gobernar en mayoría en el Congreso. En una vuelta de
tuerca, la formación independentista vasca ha incluido en sus listas para los
próximos comicios a 44 candidatos que formaron parte de ETA en el pasado —siete
de ellos con delitos de sangre, que ya han dicho que no tomarán posesión si son
elegidos— y por cuyas actividades ya han cumplido condena.
La Asociación
Dignidad y Justicia presentó la semana pasada una denuncia ante la
Fiscalía General del Estado pidiendo que se investigara la posible
ilegalización de Bildu por este motivo, pero la Fiscalía no ha visto delito
alguno. Concretamente, explica que dichos candidatos «han condenado y condenan
públicamente la violencia terrorista y han aceptado y asumido el ejercicio de
la actividad política dentro del marco democrático y constitucional».






