María es la Madre de Dios y también la sierva de Dios. Esto no la disminuye, al contrario, la engrandece. No olvidemos las palabras del mismo Cristo: “El que se humilla, será engrandecido”
María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es
Dios, como ya veremos más adelante. María es la Reina del Universo, porque
Jesús es el Rey del Universo, y la madre de todo rey es también reina. María es
Nuestra Señora, pues es la Madre de Nuestro Señor.
María
intercede ante su hijo por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná (Jn
2.1-11), y como también demostraremos, lo pueden hacer las personas santas que
ya viven en presencia de Dios. María es modelo de los cristianos por sus
virtudes.
María es nuestra madre, pues como dice el libro del Apocalipsis, son
hijos de la Mujer (Ap 12), los que siguen los mandamientos de Dios. Si nosotros
nos consideramos realmente cristianos y cumplidores de los mandatos del Señor,
tenemos que aceptar que María es nuestra Madre, es la Madre de la Iglesia.






