La tradición de la Iglesia ha asignado una devoción especial a cada mes del año, y marzo está dedicado en particular a San José, casto esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia Universal
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| Aciprensa |
San José es conocido como el “Santo del silencio” porque la
Sagrada Escritura no recoge ninguna palabra pronunciada por él, pero sí sus
obras, su fe y su amor, que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio.
Una de las que más propagó la devoción
a San José fue Santa Teresa de Ávila, sanada por intercesión del santo de una
enfermedad que la tenía casi paralizada y que era considerada incurable.
Santa Teresa solía repetir que
“otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos
problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en
todo”.






