El Arzobispo estadounidense Fulton Sheen, Venerable en proceso de beatificación, contó meses antes de fallecer que su mayor inspiración fue una niña china de once años que murió por la Eucaristía
![]() |
| Arzobispo Fulton Sheen / Crédito de imagen: Wikipedia (Dominio público) |
Mons.
Sheen relató en una entrevista que cuando los comunistas se apoderaron de China
a mediados del siglo XX, apresaron a un sacerdote en su propia rectoría cerca
de la iglesia.
Desde la ventana, el presbítero pudo ver cómo los
comunistas entraron a profanar el templo. Estos tomaron el copón del sagrario y
lo tiraron al suelo, quedando esparcidas 32 hostias consagradas.
En la parte de atrás de la iglesia había una niñita
que rezaba y que vio todo lo sucedido.
Por la noche la pequeña regresó y, evadiendo la
guardia apostada en la rectoría, entró al templo e hizo una hora santa de
oración como reparación al acto sacrílego.
Luego, la pequeña se arrodilló y con su lengua comulgó
una de las hostias consagradas. En ese entonces los laicos no podían tocar la
Eucaristía con las manos. La niña regresó cada noche y después de rezar en hora
santa, comulgaba.







