Los últimos días de Adviento eran un tiempo de intensa preparación espiritual que incluía un "exorcismo" dirigido por la familia para expulsar a los demonios antes de Navidad
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| Frame Stock Footage | Shutterstock |
Los cristianos durante muchos
siglos se centraban los días de la última semana de Adviento en expulsar a los
demonios que pudieran estar acechando en los rincones de su casa y propiedades.
Creían en el principio espiritual básico de que para poder invitar a Dios a su
hogar, necesitaban «exorcizarlo» de cualquier influencia maligna.
Este no era un exorcismo formal realizado por un sacerdote, sino más
bien un servicio de oración “familiar”, dirigido por el cabeza de familia.
Francis Xaver Weiser explica esta
costumbre de Adviento en su libro Handbook of Christian Feasts and Customs.






