Se pide por todas las
personas, normalmente a través de 4 súplicas, y un consejo: que no sean
demasiado largas
“Ante todo recomiendo que
se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por
todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en
autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad
y dignidad”
(1 Tm 2, 1-2).
Como
podemos ver, la oración de los fieles tiene un origen apostólico; y es una
oración que el Concilio Vaticano II quiso restablecer (Sacrosanctum concilium,
53).






