Se ha podido confirmar que son una donación del catedrático de la Universidad de Santiago, José María Fernández Sánchez, y procede de la famosa fundición francesa de Val dOsne
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| Ecclesia |
Durante la Cuaresma y la próxima Semana Santa, en las naves de la catedral de Santiago, se volverán a colocar los 14 relieves que conforman el Via Crucis de finales del siglo XIX. Para ello se han instalado unos soportes sobre los que van apoyados, de manera que, una vez terminado el tiempo cuaresmal, pueden retirarse fácilmente. Hasta 2020 estuvieron colgados en los paramentos, en diferentes espacios de las naves. Con motivo de las obras de restauración en el interior de la catedral fueron retirados. Ahora, tras un proceso de limpieza y restauración, quedan colocados en los nuevos soportes que mejoran su visión y permite un mejor transporte.
Una reciente investigación del director técnico del Museo de la Catedral, Ramón
Yzquierdo Peiró, ha confirmado que estas piezas son una donación del
catedrático de la Universidad de Santiago, José
María Fernández Sánchez, dato ya publicado (referencia
recogida por Ramón Yzquierdo Perrín, en “Intervenciones en la catedral de
Santiago de Compostela desde 1875: de López Ferreiro a Chamoso Lamas”, en
2004), pero que ahora se justifica con la aparición del acta capitular que así
lo corrobora.






