El
ciclo artúrico y las leyendas del Santo Grial constituyen todo un hito en la
literatura universal. Menos conocida resulta su vinculación con el Santo Cáliz
de Valencia y con lugares muy concretos de Aragón
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Monasterio viejo de San Juan de la Peña (Huesca). Foto: Canduela
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Cuenta
la tradición cristiana que san Pedro llevó consigo a Roma la copa que utilizó
Jesús para instituir la Eucaristía. Cuando se desató la persecución de
Valeriano en el año 258, el diácono del Papa Sixto II, el español san Lorenzo,
envió el cáliz a su familia para protegerlo. Así llegó a Huesca.
Durante
la invasión musulmana, fue escondido en diversos lugares de los Pirineos, hasta
terminar en el monasterio de San Juan de la Peña. Con la Reconquista pasó a
Zaragoza, y en 1424 llegó a Valencia, donde es venerado como el Santo Cáliz.






