Una muestra de la devoción que en este país se tiene a Nuestra Señora de la Liberación es que, de los 70.000 peregrinos de este año, unos 17.000 han realizado la peregrinación a pie
«¡Qué
lugar más magnífico para un santuario a la Virgen!», exclamó monseñor Picarda
hace 130 años, al visitar un paraje costero de Senegal al que la fe había
llegado solo dos años antes. Un año después se inauguró el santuario de Nuestra
Señora de la Liberación, una devoción traída de Francia que echó fuertes raíces
en África.
«Los
cristianos de Senegal son conscientes de su exigüidad numérica así como de
su riqueza. Orgullosos de su fe, enriquecida por sus lazos familiares, con
frecuencia con padres musulmanes, están llamados, más que otros africanos, al
diálogo y la comprensión. En un país musulmán, la Iglesia senegalesa cumple su
propia misión con convicción y modestia al mismo tiempo». Estas palabras de san
Juan Pablo II, pronunciadas en 1992 durante su visita al santuario de
Popenguine, cobraron una especial actualidad este fin de semana, durante la
peregrinación nacional al santuario.






