Se trata de dos noticias que esta semana muestran la belleza de la fraternidad y la solidaridad. Personas ayudando a personas
| Antoine Mekary | ALETEIA |
Tras el rezo del Ángelus, Papa
Francisco se mostró conmovido por dos historias. Quiso ponerlas como ejemplo de
solidaridad.
La primera de ellas tuvo un final trágico y ha conmovido a
todo el mundo. Se trata de la historia de Rayan. Tenía cinco años y nos tuvo a
todos con el corazón en un puño. El pasado martes, a eso de las dos de la tarde
cayó a un pozo.
Su padre estaba reparándolo y el
pequeño, en un descuido cayó. Durante cinco días todo el pueblo, las
autoridades y los vecinos se volcaron con el niño y la familia. Así lo mostraba
el padre: «Todo el mundo ha hecho lo máximo para que él salga con vida y que yo
pueda cogerlo entre mis brazos esta noche. Pero no les oculto que tanto su
madre como yo estamos destrozados y muy nerviosos”.
Lo han intentado todo. Hicieron
un túnel, pero cuando encontraron al niño, ya estaba muerto.
Así lo destacó el Papa en el Ángelus:
«Todo el pueblo trabajando juntos para salvar a un niño. Lo intentaron todo,
lamentablemente no lo lograron, pero este ejemplo de todo un pueblo esperando a
salvar a un niño. Gracias por su testimonio»





