La trata de personas es una tragedia que
atormenta al Papa Francisco, y no es para menos
Nirmala
(nombre ficticio) vivía en una aldea de la India. Su marido, alcohólico, no
trabajaba y ella hacía lo que podía por sacar adelante a sus hijos hasta que,
por una falsa promesa de trabajo, se trasladó a una ciudad más grande. Allí la
convencieron para vender un riñón.
Aceptó
y se hizo pasar por familiar del receptor pero, poco antes de llevarse a cabo
el procedimiento de donación y trasplante, las autoridades descubrieron que se
trataba en realidad de la compraventa de un órgano. Donante, receptor,
sanitarios y facilitadores fueron detenidos.






