Antes del rezo del Ángelus en este Segundo Domingo de Cuaresma, el Papa Francisco explicó que la Transfiguración del Señor anima a todos los fieles a llevar la luz de Dios a los demás con actos concretos de amor y servicio
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| El Papa Francisco en el Ángelus de este domingo. Crédito: Youtube / Captura de video Vatican Media |
Ante unas 25 mil personas
reunidas en la Plaza de San Pedro, en un medio día soleado en el Vaticano, el
Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio de la Transfiguración de Jesús, una ocasión en
la que los discípulos Pedro Santiago y Juan “ven la luz de la santidad de Dios
brillar en el rostro y la vestimenta de Jesús, imagen perfecta del Padre”.
“Se revela la majestad de Dios,
la belleza de Dios, pero Dios es amor y entonces los discípulos han visto con
sus ojos la belleza y el esplendor del Amor divino encarnado en Cristo. ¡Han
tenido un anticipo del paraíso!”. Resaltó.
El Santo Padre explicó que, con
esta experiencia, Jesús está preparando a los discípulos para seguirlo hasta la
Cruz en Jerusalén, donde “su rostro será desfigurado” y para hacerles recordar
que Él “es la luz que orienta el camino, como la columna de fuego para el
pueblo en el desierto”.






