Las vacaciones son un momento importante en el que muchas personas visitan iglesias y santuarios. Esto puede suponer un cambio importante en su vida. ¿Cuál puede ser nuestra actitud con ellos?
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| Una joven se dirige a la catedral de Praga.Masson | Shutterstock |
El
pistoletazo de las vacaciones ya ha resonado en el cielo de nuestras vidas:
niños sin colegio, meses en los que solemos recibir visitas de gente que
añoramos, y tiempo
para viajar.
Esto último, viajar, es altamente recomendable para abrir la mente
y empatizar con vidas muy distintas a las nuestras.
El hecho de viajar, de salir de nuestra zona de confort,
nos brinda la oportunidad de conocer tradiciones diferentes, algunas de las
cuales nos pueden incluso resultar inconcebibles, pero que debemos admirar con
profundo respeto, sin ánimo de molestar. Alguien ya definió el viajar como la mejor
vacuna contra la intolerancia.
A mí, desde muy pequeña, me encantó tocar esas piedras, esos muros
de los sitios que visité, creyendo, ingenua de mí, que me contarían parte de
los secretos de los que habían sido testigos.






