Audiencia general. El Papa explica cómo dialogar con quien no piensa igual o es diverso, tras su viaje a Bahrein, país de mayoría musulmán (3-6 noviembre)
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
Ayer dos niños sorprendieron al Papa Francisco por su osadía y libertad durante la
tradicional audiencia general del miércoles, 9 de noviembre de 2022.
Los infantes subieron al estrado, ante la complacencia del Papa
que hizo una señal para que los hombres de la seguridad de la gendarmería no
intervinieran: «¡Son valientes!».
El Pontífice llamó la atención de los presentes sobre la lección
dada por estos dos niños: «No pidieron permiso, no tuvieron miedo:
vinieron aquí. Son valientes. Y esto nos hace comprender cómo debemos
comportarnos con el Señor: acercarnos con libertad».
Acto seguido, afirmó que los
niños venidos hasta el estrado: «Nos dieron un ejemplo de cómo comportarse con
Dios: fue un ejemplo para todos».
El
Papa lo dijo, de improviso, antes de comenzar la catequesis de la audiencia de
hoy, dedicada a las etapas de su viaje apostólico a Bahrein.
«Aquí están los dos valientes de hoy» dijo refiriéndose a los dos
pequeños, un niño y una niña, que se sentaron a los pies del asiento del Papa
Francisco, en el centro del parvis, y siguieron parte de la catequesis desde
allí.
«Hace
un poco de frío. Pero es bonito». Francisco se mostró hoy contento de volver a
la Plaza de San Pedro para presidir la audiencia general tras su 39º Viaje
Apostólico a Bahrein (3-6 de noviembre) y compartir con los miles de fieles y
de peregrinos su experiencia de «diálogo» , «encuentro» y «camino» en un país
de gran mayoría musulmana.
¿Por qué el Papa visita
países musulmanes?
El Pontífice instó a establecer relaciones más fuertes entre
cristianos y musulmanes. Y habló del ejemplo que ha puesto en materia de
diálogo interreligioso su predecesor Juan Pablo II que ha estado en el Golfo,
ampliando el itinerario papal a Marruecos en 1985.
«Si no tienes una identidad, no puedes dialogar»,
insistió. Este viaje, subrayó el Papa, no es «para confundir o diluir la
fe, sino para construir alianzas fraternas en nombre del Padre Abraham».
Un diálogo signo de paz ante la «locura de la guerra» y la «lógica
de las armas» que se vive en la «martirizada Ucrania».
Sin mirar las hojas que tenía en sus manos y fijando a los
presentes, el Pontífice dijo que un buen diálogo requiere que los
interlocutores sean conscientes de su identidad.
«Un diálogo que sirva para descubrir la riqueza de quienes pertenecen
a otros pueblos, otras tradiciones, otras creencias», explicó Francisco.
¿Por qué el Papa se llevaba la mano al
corazón?
«No puede haber diálogo sin encuentro». Así lo ha reiterado el
Papa, «en Bahrein -como es costumbre en Oriente- la gente se lleva la mano al corazón
cuando saluda a alguien. Yo también lo hice, para hacer espacio
dentro de mí a los que conocí. Porque, sin acogida, el diálogo sigue siendo
vacío, aparente, sigue siendo una cuestión de ideas y no de realidad».
De su primer viaje, de cuatro día, al reino suní, el Papa destacó
el encuentro que mantuvo el sábado con los alumnos de la Facultad del Sagrado
Corazón, donde estudian juntos jóvenes «cristianos y musulmanes».
Fue «una gran lección», explicó, asegurando que «el encuentro fraternal evita
las divisiones ideológicas».
Al concluir su catequesis, instó a los cristianos a mantener el
corazón abierto y a «dedicarse al conocimiento de los demás». El
Papa afirmó que el diálogo necesita de reciprocidad, escucha y encuentro. «Yo
doy mi mano, pero si la otra parte no da la suya, no sirve de nada», dijo.
Encuentro, diálogo y caminar juntos, antídotos
contra la guerra
En otro momento, el Papa siguió sensibilizando sobre la necesidad
del diálogo y del encuentro como antídotos a la violencia: «las guerras
destruyen la humanidad, lo destruyen todo». «Elige el camino del encuentro y
rechaza el de la confrontación», «¡Cuánta necesidad tenemos! Cuánta necesidad
tenemos de encontrarnos!», exclamó.
«Pienso
en la guerra loca de la que es víctima la atormentada Ucrania,
y en tantos otros conflictos, que nunca se resolverán con la lógica infantil de
las armas, sino sólo con la fuerza suave del diálogo», reafirmó. «Pero salvo
Ucrania, que está martirizada, pensemos en las guerras que duran años».
Y continuó el Papa espontáneamente: «Pensemos en Siria, más de
diez años, pensemos en los niños de Yemen, pensemos en Myanmar. Ahora lo más
cercano es Ucrania (en Europa), pero ¿qué hacen las guerras? Destruyen.
Destruyen la humanidad, lo destruyen todo».
Evocando de nuevo su «en Bahrein», relató el Papa, «esperaba que,
en todo el mundo, los líderes religiosos y civiles supieran mirar fuera de sus
propias fronteras, de sus propias comunidades, para cuidar del conjunto. Sólo
así se pueden abordar ciertos temas universales, como el olvido de
Dios, el drama del hambre, el cuidado de la creación, la paz».
Durante su viaje, el pontífice participó en la clausura de un foro
interconfesional sobre el diálogo entre Oriente y Occidente, que reunió a
decenas de líderes musulmanes y ortodoxos. Allí el Papa pidió educación a la
paz, luchar contra el fundamentalismo y respetar la libertad y la dignidad de las mujeres y
de los jóvenes. También se reunió en privado con el Gran Imán de al-Azhar,
Ahmed al-Tayeb, así como con el Consejo de Sabios Musulmanes que preside el
jeque egipcio.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






