Orad constantemente." (1 Tesalonicenses 5)
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| Dominio público |
Me gusta compartir contigo mis vivencias con Dios y sentir que juntos
caminamos hacia la meta final que es el Paraíso prometido. Por ello suelo
contarte experiencia muy personales que de otro modo las guardaría para
mí.
Hay una inquietud
recurrente en algunos lectores de mis
libros y de estas reflexiones que publicamos en Aleteia. Me
preguntan que hacer después de comulgar.
Primero
debes estar consciente de a quién recibes. No es un pedacito de pan. Y saber
que cuando comulgas te conviertes en un sagrario vivo.
Llevas contigo a Jesús VIVO.






