El joven marroquí llegó a la Ciudad Condal escondido en un camión y la parroquia le ayudó a salir adelante y ahora es uno de sus 295 voluntarios
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| Ecclesia |
Mohamed Ikissane tiene 25 años
y estudia integración social. Llegó a Barcelona escondido en un camión y ahora vive en un piso
compartido con otros jóvenes. Los fines de semana
trabaja y es
uno de los casi 300 voluntarios que acogen en la parroquia de Santa Ana, una iglesia abierta en el
centro de la Ciudad Condal a migrantes, personas sin hogar, o con necesidades
ocasionales. Mohamed viene del sureste de Marruecos y llegó a España en 2018.
Una trabajadora social le llevó
hasta Santa Ana y allí encontró dónde comer, dónde dormir, dónde estudiar castellano
y, también catalán. En esta parroquia además ha encontrado su
vocación, ser
integrador social “para apoyar a otros migrantes o persona que necesitan ayuda
en general”. Y eso, confiesa, “me aporta felicidad”.






