Si quieres ayudar a los más necesitados reflexiona bien y, sobre todo, plantéate las preguntas adecuadas
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¿Quieres resultar
útil dentro de tu parroquia, de la escuela de tus hijos o en una asociación
pero no estás seguro de ti mismo o misma y de tus posibilidades?
A menudo nos vemos solicitados por todas partes:
la parroquia busca voluntarios para la liturgia, las flores o la guardería; la
escuela privada católica recluta a catequistas; el club deportivo o la
asociación humanitaria busca un tesorero… A menudo, la llamada se lanza al
viento y es fácil esquivarla.
A veces, la pregunta se nos plantea muy
directamente: “¿Aceptarías asumir esta responsabilidad?”. Y luego, también está
la vocecita interior que nos recuerda que hace algunos meses quisimos
inscribirnos en una asociación para ayudar a los más desfavorecidos.






