Una invitación del padre Carlos Padilla a mirar el propio interior con honestidad y confianza para descubrir quién soy y cómo Dios me mira
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| Racorn - Shutterstock |
Hoy
se habla mucho de las personas tóxicas. Igual que si fueran un alimento o una
bebida tóxicos. Se cataloga fácilmente al otro y te dicen que los apartes de tu
vida.
Y uno piensa en su interior: – Esa persona me consume la energía
positiva, me agota, me desgasta, me mata.
Y entonces la elimino de mi vida, la hago
desaparecer, la tacho. ¿Es eso lo que Dios me pide?
¿Me lo pide cuando me habla de amar a todos y especialmente a mi enemigo?
Quizás no es eso lo que quiere Dios.
Pero no es fácil. Veo la toxicidad en los demás. ¿No me equivocaré nunca? ¿No estaré siendo tóxico yo mismo en lugar de los que me rodean?







