Waad Khairallah es uno de los miles de cristianos de Irak que se ha visto obligado a abandonar su tierra para sobrevivir y poder mantener su fe en Cristo. En estos momentos se encuentra en España viviendo y relata su testimonio en una entrevista con la revista Ecclesia
Este
joven recuerda que “en 2014 el Daesh entró en mi ciudad. Al principio no fue
diferente a lo que ya habíamos vivid con Al-Qaeda en el 2003 o durante la
guerra. Llevamos casi veinte años viviendo en una situación permanente de
inseguridad, de desgobierno y de falta de libertad. Al poco tiempo todo
cambió. Empezaron las ejecuciones, los asesinatos, los coches bombas
frente a las iglesias. Mi primo era sacerdote y lo mataron; al igual que
al arzobispo de Mosul. Los terroristas iban puerta a puerta forzándonos a la
conversión o a que pagásemos el impuesto revolucionario. No queríamos hacer ni
una cosa ni la otra, así que nos quedamos muy pronto sin opciones”.
Pese a todo, Waad recalca
que “nunca dejamos de ir a misa aunque sabíamos que podía ser nuestra
última Eucaristía. En mi caso, tampoco dejé de acudir a las reuniones de
jóvenes en la parroquia”.






