En ocasiones, reflexionó
el Pontífice, “las palabras más simples son las que ayudan, o las más
complicadas: a cada uno el Señor le da la palabra (justa)”
El
Papa Francisco concluyó esta mañana los ejercicios espirituales por Cuaresma en
los que participó junto a los miembros de la Curia del Vaticano durante esta
semana en la localidad de Ariccia, agradeció al sacerdote que dirigió las
reflexiones y compartió una divertida anécdota sobre la importancia de las
meditaciones.
En
sus palabras de agradecimiento dirigidas al sacerdote franciscano P. Giulio
Michelini, el Santo Padre recordó la anécdota de un “gran predicador español a
quien, luego de una gran prédica bien preparada, se le acercó un hombre –gran
pecador público– en lágrimas, pidiendo la confesión: se ha confesado, una
catarata de pecados y lágrimas, pecados y lágrimas”.







