Nathaniel Hurd,
asesor en política internacional, estaba sin bautizar... un viaje de fe
Hasta los 22
años, Nathaniel Hurd era "ateo, llana y simplemente". Su familia
no era religiosa, ni
siquiera le habían bautizado. Le parecía que todas las cosas
relacionadas con Dios eran tonterías que no merecían ninguna atención.
Simplemente, el tema no le interesaba y lo miraba con cierto desprecio. La
moral familiar católica le parecía especialmente ajena y equivocada.






