Quizás cada vez más nos
convertimos en personas protegidas, es decir, personas que no quieren ser
tocadas y se mantienen a distancia...
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| Khosro | Shutterstock |
Debido a la pandemia,
hemos desarrollado una capacidad extra grande para comunicarnos gracias a las
redes sociales y el Internet.
En particular, en
los primeros meses de encierro, asistimos a misa por zoom, Facebook o YouTube;
incluso aún hoy, mucha gente lo sigue haciendo. Así, nos encontramos ante un
nuevo fenómeno: la gente empieza a preferir esta vía remota para participar en
la Eucaristía.
El riesgo de la distancia
Salvo aquellas
situaciones en las que es imposible ir a la parroquia, ver la celebración desde una pantalla nos
convierte en espectadores. Es como si por un lado hubiera una
comunidad que festeja, y por el otro, alguien que mira desde fuera.






