¿Y si pudiéramos oír los sonidos de nuestro alrededor de una forma nueva?
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| Lina Hayes-CC |
No
hace mucho, vi un vídeo producido por The New
York Times sobre un ecologista llamado Gordon Hempton. El vídeo sigue
a Hempton mientras busca lugares en lo profundo del bosque que estén libres de
ruidos artificiales. Hempton no busca el silencio como una forma de escapar;
más bien, intenta establecer una conexión. «El silencio no es la ausencia de
algo, sino la presencia de todo», afirma.
Si estamos en silencio y escuchamos, si de verdad escuchamos
realmente los sutiles sonidos del mundo natural o las palabras de otra persona,
nos vemos atraídos hacia una experiencia más plena de la realidad que, de otra
manera, habríamos pasado por alto. Es la oportunidad para salir de nuestras
propias cabezas, alejarnos de los pensamientos que repiquetean en ese incesante
monólogo interior que llevamos con nosotros todos los días. También es la
oportunidad para retirarnos de los ruidos distractores que nos rodean
diariamente. Nos estamos ahogando en ruidos y,
por eso, hemos perdido la capacidad de escuchar.








