De
serlo, ¿no deberían evitarlo entonces los cristianos, quizás sobre todo en
Internet?
“Nos
sentimos inclinados a considerar el mal temperamento como una debilidad muy
inofensiva. Hablamos de ello como una mera dolencia de la naturaleza, un
fracaso familiar, una cuestión de carácter”, escribe un teólogo del que sin
duda nunca habrás escuchado hablar. El presbiteriano escocés del siglo XIX
Henry Drummond trata de explicar a qué se refiere san Pablo cuando le dice a
los cristianos corintios que el amor no se irrita fácilmente. Quizás tengas la
sensación de que él y Pablo te conocen de algo.






