“Por la muerte, el alma se separa del cuerpo, pero en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo transformado, reuniéndolo con nuestra alma"
El
Obispo de Aguascalientes (México), Mons. José María de la Torre Martín, recordó
que las cenizas de los difuntos cremados no pueden esparcirse ni conservarse en
las casas, sino que deben colocarse en un lugar sagrado como un cementerio o
una iglesia.
El Prelado afirmó que “las cenizas y los fragmentos óseos no se pueden conservar en casa porque con ellos se priva a la comunidad católica de recordar al difunto, deben llevarse a un cementerio o templo”, que son lugares sagrados adecuados para este propósito.








