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29.3.23

CUÁNDO HAS ENVEJECIDO (ESPIRITUALMENTE) Y CÓMO REJUVENECER

Siempre se puede empezar de nuevo, decidir lo que se puede hacer y dar. Pensamientos del padre Carlos Padilla para cuando te falta ilusión

Elen Nika | Shutterstock

Lo peor que me puede pasar en esta vida es vivir anclado en la pereza. Dejar de luchar, de confiar en que puede haber algo mejor.

Son esos momentos cuando ya no elijo las batallas que quiero pelear. Me conformo con la vida como es.

Cuando pienso que no hay nada que cambiar en mi interior, en los que me rodean, parece que todo está bien, lo suficientemente bien.

Cuando creo que me basta con ese pequeño bien que vivo cada día, con lo que he logrado, con lo que poseo.

Cuando los días pasan sin que intente ser mejor, sin esperar, sin luchar. Cuando los demás avanzan y yo sigo quieto en mi lugar sin hacer nada.

31.8.20

¿Y SI LA VEJEZ FUERA EL NOVICIADO DEL CIELO?

¿Alguna vez pensaste que no queda más que esperar la muerte? Carta abierta a alguien que ve la vejez como un naufragio

 

Lena Evans | Shutterstock
Crees que te gusta la letra de esa canción de Michel Sardou: “La vie, la mort, on entre on sort c’est tout”, que de la vida y la muerte se entra y se sale y eso es todo. ¿Todo? ¡Pero es ya tan grande vivir y morir!

Nuestra vida avanza en procesión, llevada por una multitud de rostros de aquellos que nos han amado, aquellos que sostienen nuestra peregrinación aquí abajo y quizás nos dediquen una señal como una sonrisa del más allá.

La memoria de los difuntos es siempre más que una foto amarillenta. Es siempre una “memoria de ultratumba”, no surgida del pasado, sino descendida de la eternidad, que viene a nosotros desde más allá de la muerte como una gracia que nos ayuda a vivir, porque ese “puente de los muertos” es necesario para el caminar de los vivos.

10.10.19

NO, LA VEJEZ NO ES UN NAUFRAGIO

Hoy día, no son sólo las mujeres las que buscan parecer más jóvenes. Los hombres también tratan de mantener la ilusión de su juventud con liftings y cremas

© De Ruslan Huzau - shutterstock
¿Y si la vejez que tanto tememos no fuese una carga sino una fertilidad insubstituible?

La vejez es la edad del despojo: poco a poco nos retiramos de la vida llamada “activa”, dejamos a los más jóvenes las responsabilidades que gustábamos asumir, debemos reconocer nuestros límites que son cada vez más estrictos a lo largo de los años, perdemos nuestra independencia.

En el entorno, mueren el cónyuge, los amigos, los hermanos y las hermanas. Muy a menudo, nos sentimos excluidos, rechazados de un mundo en el que prevalece la rentabilidad, tememos la muerte, que se convierte en una realidad muy cercana. Es un momento también de recuerdos, que se expresan en amargos arrepentimientos, y a veces en acción de gracias.
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