Eucaristía y amistad
La amistad es
crear lazos de unión con alguien. Y los lazos no se rompen. Unen de tal manera
que ambos forman una sola unidad de corazones. Un amigo debe ser la mitad de
nuestra alma. Si nos faltara nos moriríamos, pues nos han quitado algo de
nosotros mismos.
La amistad es
un afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco, que nace y
se fortalece con el trato.
La amistad
tiene sus frutos. En la amistad encontramos refugio y apoyo, la amistad
enriquece, fortalece y ensancha el corazón del hombre y le hace invencible ante
la adversidad; la amistad dignifica y alegra nuestra existencia.






